Llegan los calbotes

Al empezar las clases por la tarde, volvemos a pasar tiempo en Abarzuza, el pueblo vecino. Hoy nos ha pasado algo curioso, cuando íbamos camino a la escuela, hemos encontrado una cuadrilla de gorrines caminando por la pista por la que circulábamos. Parece que se habían escapado de la granja, e iban todos juntos, en grupo.

Calbotes

Calbotes

Calbotes

Ya en Abarzuza, encontramos a un vecino de la plaza desgranando calbotes, con toda clase de utensilios de madera. Primero los golpea, para separar la vaina del grano. Los niños lo miran atentos, les llama la atención el trabajo meticuloso, y los instrumentos que usa.

Utensilios antiguos

Utensilios antiguos

Me pregunto cuántos años quedan de escenas como esta, mientras Marino observa pacientemente cómo los niños toman prestado sus utensilios sin pedir permiso. Les regaña con cariño. Los niños devuelven sus juguetes y siguen observando sus movimientos. El tiempo discurre despacio, no hay prisa, así imagino a mis abuelos, todo el día trabajando, pero a su ritmo. El auténtico ritmo de la vida.

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